La Despedida de Mi Querida Barcelona

[English Translation at the end]

Me parece apropiado escribir este blog final en español. Hace un año publiqué en mi blog, “Como tercera generación puertorriqueña siento que he perdido el contacto con mi herencia latina – especialmente el idioma. Hace dos años que descubrí el baile de salsa – y que encontré un pedazo de mi alma que había estado añorando. El próximo capítulo de esta historia será por fin entender las letras de mis canciones favoritas. Después de un año espero ser capaz de hablar español como bailo salsa – con placer y sin esfuerzo.” Hace un año que decidí arriesgarme…seguir un sueño. Hace un año mi vida no estaba siguiendo el camino que quería y me sentía estancada – recuerdo de preguntarme, “Tiene que haber algo más en la vida.” Entonces, ¿que hice?…dejé mi trabajo, vendí todo lo que poseía y puse mi vida en dos maletas. Subí un avión dirección a Barcelona para vivir y trabajar de Au Pair para una familia que nunca había conocido y aprender español durante un año. Pero, ¿conseguí todo lo que me propuse realizar? Me alegro mucho de poder afirmar que un año después más tarde puedo entender todas mis canciones favoritas (ahora sé que solo cuentan sobre el amor y desamor). Es más, hace 5 meses, cuando mis abuelos vinieron a visitarme, mantuve una conversación con mi abuelo puertorriqueño. Por la primera vez nos hablamos en español – un sentimiento de orgullo y alegría increíble.

Después de vivir un año en el extranjero, he aprendido que no sólo se trata de hablar un idioma o mezclarse en una cultura nueva, sino de encontrarte a ti mismo. Dada mi condición de licenciada en Sociología (y porque a nosotros, los sociólogos, nos encanta hacer gran generalizaciones), voy a hacer la siguiente sobre mi propia cultura: Cuando se crece en “clase media americana,” se crece cómodo. Se crece rodeado de flamantes coches nuevos y casas idénticas a conjunto; se compran libros de texto nuevos cada año; se duerme de manera segura en camas cálidas en vecindarios tranquilos; se tiene espacio para jugar en grandes jardines; nunca se tiene que compartir espacio con desconocidos hacia donde quiera que se conduzca; uno no tiene que preocuparse por las barreras lingüísticas porque se habla un idioma. Como la vida era tranquilo y cómodo en Estados Unidos, me sentí preparada para salir fuera de mi zona de confort….y Europa no me defraudó – encontrar mi camino en ciudades grandes y líneas de metro; intentar hacer amigos y expresarme en un idioma que todavía no dominaba; aprender a conducir un coche manual por la primera vez en mi vida…y la lista de “primera vez que” sigue y sigue. Aunque he tenido buenos momentos tanto en mis viajes como aquí en BCN, también ha habido algunos momentos que no fueron “tan buenos”…momentos de frustración, momentos de morriña. Pero aprendes mucho de ti mismo no tanto de las experiencias buenas, sino de los malos momentos que aprendes a sobrellevar  – sales del otro lado sabiendo que en el futuro, “podré encargarme de esto.

Una de las primeras palabras que aprendí cuando llegué en Barcelona fue “extranjera”…vaya, está presente las portadas de todos los libros de texto, “Manual de Español para Extranjeros” para que todo el mundo lo sepa (nos gusta esconder estos libros en lo más profundo de nuestras mochilas con la esperanza de “mezclarnos” en la cultura algún día). Cuando lo pienso, después de llevar año aquí, no sé en cual momento dejé de sentirme tan extranjera – cuando el olor de la parada de metro de Plaza Catalunya (una mezcla de sudor y orín) no me molestaba tanto (quizá solo aprendiera contener la respiración); cuando hacer un zigzag por el laberinto de turistas arriba y abajo de La Rambla para llegar a la escuela se convirtió en mi ejercicio cotidiano; cuando empecé a llevarme un buen libro los habituales días de huelga de Renfe para pasar una hora o dos esperando el tren a Sant Llorenç (¿Por qué luchar contra ella?); cuando visitar a la misma mujer en el fondo de la Boqueria, la que vende melocotones por un cuarto del precio de los puestos delanteros, se convirtió en un ritual matutino; cuando golpear un tronco para que cague regalitos en Nochebuena se convirtió en una tradición familiar entrañable; cuando ganar concursos de beber del porrón (sin dejar que el vino te caiga) durante “Calçotades” en el patio trasero se convirtió en un evento habitual de cada fiesta; cuando pedir a la misma mujer viejita de tu pueblo por enésima vez que necesito que hable en castellano porque no hablas catalán se convirtió en algo que esperaba cada día en el parque (¿Me recordará hoy o no?) Además, no me puedo acordar cuando español se convirtió en mi segundo idioma…cuando dejé de pensar tanto y empecé a utilizarlo – cuando empecé a chatear en Facebook sin el traductor de google abierto y hablar con mis amigos españoles durante la cena; o sin pensarlo dos veces antes de llamar al servicio de atención al cliente para quejarme al no aceptar mi tarjeta de crédito; o cuando empecé a pasar horas leyendo las tramas de novelas españolas en la librería local solo porque era divertido; o cuando mi primera respuesta a alguien que me pida direcciones dejó de ser, “Lo siento, no hablo español,” sino, “No estoy segura pero quizá esté por allí” (una respuesta muy española…NUNCA digas “no sé”…es mal educado. Si no lo sabes, invéntate algo); o cuando empecé a “th-ing” mis “zetas” (a la manera de los españoles   ); o cuando empecé a decir cosas como, “me flipa, me mola,” “vale, vale” y “Que guay!” Soy Barcelonesa, ahora y siempre.

Antes de firmar este último blog hay unos agradecimientos que no quiero olvidar.

A Nazli: Mi hermana vagabunda. No sé cuando se nos ocurrió el apodo “vagabundas,” pero nos llamamos así desde que recuerdo (y ya lo sé que literalmente, significa una persona sin casa que vive en la calle PERO en español no puedes hacer “trotamundos” femenino mediante la adición de “a” así que nos gustó más “vagabundas”….además simplemente suena mejor). Has sido, con mucho, una de las personas mas interesantes, ambles y animadas que he conocido en mi vida. Me acuerdo de la primera clase de español A2 en Escuela Mediterráneo, me sentí muy aliviada cuando me dijiste que eras una profesora de ingles (pensé, “por lo menos podré hablar con alguien.”) Desde entonces hemos sido amigas inseparables y compañeras de viaje – en las playas españoles hacíamos topless mientras cotilleabas sobre tu más reciente romance; hacer picnics de pan y queso en el centro de Parque del Retiro en pleno mes de diciembre; escuchar a un Fado en vivo a las 2.00 un sábado por la noche en algún bar en casco antiguo de Lisboa; bailar en desfiles de “gay pride” en Sitges. Gracias por mostrarme el mundo de “couch-surfing” y el arte de vivir de una mochila. Tienes esta sed insaciable de viajar, gente, lenguaje, y cultura – haces amigos dondequiera que vayas y tu energía positiva es contagiosa. Sigue difundiendo tu único buen carácter mi pequeña “love child” – tengo muchas ganas de ver las cosas maravillosas con las que vas a contribuir al mundo. ¡Nos vemos en Latinoamérica!

 

A La Familia Salvat: Recuerdo cuando llegué en Barcelona. Había metido mi vida en dos maletas y una mochila  y salí de la puerta de llegadas del aeropuerto. Quince minutos después, todavía no había visto a Santi y empecé a sentir pánico… “Acabo de bajar de un vuelo de 15 horas, el que me costó $800, desde California. He dejado mi vida detrás para vivir con una familia, la que encontré en una página de web de “Au Pair” que no conozco. ¿Estoy loca?” En ese momento, Santi apareció como un caballero con armadura brillante con grandes abrazos y besos españoles y me dijo que no podía encontrar sitio para aparcar…exhalé un gran suspiro de alivio. Supongo que tengo mucha suerte porque he escuchado a muchas historias terribles de Au Pairs que han tenido familias horrorosas. Desde el momento que entré en su casa me trataron como un miembro de la familia, como si fuese su hija mayor. Tenía el trabajo más fácil del mundo cuidar a Nuria y Laia cada día (dos niñas muy independientes y cuyo ingles es increíble para sus edades). Y, lo más importante, me dieron tiempo y libertad suficiente para ir a la escuela, pasar tiempo con amigos y viajar – la vida de Au Pair perfectamente equilibrada. No podría haber pedido una familia más perfecta ni una experiencia más perfecta…sé que algún día se lo contaré a mis hijos, “Cuando tenía unos veinte años, me fui a vivir un año con una familia en España. Las niñas ya son adultas pero nunca olvidaré el momento cuando…”
A Escuela Mediterráneo: Siento que mi escuela de idiomas era mi segunda casa porque pasaba tanto tiempo allí (20 horas a la semana, casi vivía allí!) En referencia a las escuelas de idiomas en Barcelona, Escuela Mediterráneo es conocida por ser “la más barata” razón por la cual muchos extranjeros la eligen entre nombres más grandes como “International House.” Sin embargo, en cuanto entré en Don Quijote, otra escuela bien conocida en BCN, me sentí abrumada por las dos plantas de aulas, con un jardín y sala de descanso, y los baños elegantes….siempre escogeré mi pequeña y acogedora Escuela Mediterráneo con sus siete aulitas.  Pero, dejando a un lado el precio y apariencias, Escuela Mediterráneo ha sido una escuela de idiomas excepcional gracias a los profesores maravillosos. Apasionados por sus trabajos, los profesores de EM son amables, pacientes y siempre priorizan a los estudiantes. Gracias por todo vuestro trabajo duro y por ayudarme a llegar a donde estoy con mi español.
 
Pues…a esta mariposa de ha llegado el momento de coger su avión a Estados Unidos…no puedo creer que haya sido un año entero. Aunque me entristece dejar a los amigos que he hecho y a la familia con la que he vivido, también siento que he conseguido lo que vine a hacer aquí. He hecho más este año que lo que había hecho en mi vida entera – he viajado a mas ciudades europeas de las que puedo contar en los dedos, me he mezclado completamente en una cultura extraña, he hecho mucho autodescubrimiento sobre la persona que soy y quien quiero ser…y además, he aprendido un poco de español a lo largo del camino. Gracias por todo Barcelona, has sido una aventura inolvidable. ¡Adéu!

“Viajar es más provechoso cuando deja de ser sobre alcanzar una destinación y se convierte en algo indistinguible de vivir tu vida.” ~ Paul Theroux

“FAREWELL TO MY BELOVED BARCELONA” [ENGLISH TRANSLATION]:
One year ago, I posted on my blog, “As a 3rdgeneration Puerto Rican I feel as though I have lost a lot of my Latin heritage – one of those main things being the language. Two years ago I found salsa dancing – and I found the piece of my soul that I had been yearning for. The next chapter in this story is to finally understand the words and lyrics to my favorite songs. I hope after one-year I will be able to speak Spanish like I dance salsa – joyfully and effortlessly.” One year ago, I decided to take a chance…to follow a dream. One year ago, my life wasn’t going in the direction I wanted and I felt stagnant – I remember asking myself, “There has to be more to life than this.” So, what did I do?…I quit my job, sold everything I had, put my life into two suitcases and hopped on a plane to Barcelona to live and work for a family I had never met and learn Spanish for a year. So, did I accomplish what I set out to do? Well, I’m happy to report that one year later I can understand all my favorite salsa songs (now I know that they all just talk about love and heart break) and you know what, 5 months ago, when my Grandparents came to visit, I was able to hold a conversation with my Puerto Rican Grandfather. For the first time in my life we were speaking Spanish – a feeling of incredible pride and joy.
After a year of living abroad I have learned that it isn’t just about learning a language and blending into a culture, it’s about finding yourself as-well. Being a Sociology major and all (and being that we Sociologists like to make grand generalizations), I am going to make one about my own culture: When you grow up in middle-class America, you grow up comfortable. You grow up surrounded by shinny new cars and matching suburban homes. You get new textbooks at school every year, sleep safely in your warm beds in your quiet neighborhoods, have room to play in your big back yards, you never have to share space with strangers when riding to and from destinations in your car, you don’t have to worry about language barriers and/or being understood because well, we just speak one language. As calm and comfortable as middle class life was back in the states, I was ready to be abruptly taken out of my comfort zone…and Europe did not disappoint – finding my way around huge cities and metro systems, trying to make friends and express myself in a language I wasn’t yet proficient in, learning how to drive a manual car for the first time in my life and the list of “firsts” goes on and on.  Although I have had some great times in my travels and here in BCN, there have also been some “not-so-great” times…times of frustration, times of homesickness – but this is all part of the journey living abroad. You learn a lot about yourself not so much by the positive experiences but by how you cope with the difficult ones –you come out on the other side knowing that in the future, “Hey, I can handle this.”
One of the first words I learned when I arrived in Barcelona was “extranjera”…heck, it’s even plastered all over a textbooks “Manual de Español para Etranjeros” so that EVERYBODY knows (we like to hide those books way deep in our back backs in hopes of “blending” into the culture someday). Well, when I think about it, after completing my year of living here, I don’t know at what point I stopped feeling like such a foreigner – when the smell in the Plaza Cataluña metro stop (a mix of sweat and urine) didn’t bother me so much (maybe I just learned to start holding my breath); when zigzagging through the maze of tourists up and down La Rambla to get to school became my daily exercise; when I started bringing a really good book with me on monthly Renfe strike days to pass the hour or two waiting for my train out to Sant Llorenç (why fight it); when going to the same lady way in the back of the Boqueria who sells peaches at a quarter of the price becomes a morning ritual; when hitting a wooden log so that it pooped presents on Christmas Eve became a endearing family tradition; when winning porrón drinking contests (without spilling wine all over yourself) during backyard Calçotadas became a standard event at every party; when telling the same elderly lady in your town for the umpteenth time that she needs to speak in Castellano because you don’t speak Catalan became something I started looking forward to every day at the park (so, is she gonna remember me today or not?). Also, I can’t remember when Spanish just became my second language…when I stopped thinking so much and started using it – when I started chatting on Facebook without google-translate open and talking with friends over dinner; or without thinking twice about making angry phone calls to customer service lines to complain about not accepting my credit card; or when I started spending hours reading the plot lines of Spanish novels at the local bookstore just for fun; or when my first response to someone asking me a question or for directions STOPPED being “I’m sorry, I don’t speak Spanish” but rather “I am not sure but I think it’s this way” (a VERY Spanish answer might I add…you never say “I don’t know,” it’s rude. If you don’t know, make something up); or when I started “thhh-inngg” my “zzettaas”; or when I started saying things like “me flipa, me mola, “vale vale” and “Que guay!” I am Barcelonesa at heart, now and forever.
Before I sign off on this last blog, I believe there are a few HUGE Thank Yous in order.
To Nazli – my vagabunda sister. I don’t know when we came up with the nick-name “vagabundas” (e.g. female vagabond) but we have called ourselves that for as long as I can remember (and yes people, I know, literally, it means “homeless person” but in Spanish, you can’t make “trotamundos” (e.g. globe-trotter) feminine by adding an “a” so we liked “vagabundas” better…and it just sounds better ). You have been by far one of the most interesting, loving, fun-spirited people I have ever met. I remember the first day of Spanish A2 class at Escuela Mediterraneo, I felt so relieved after you told me you were an English teacher (I thought, “at least I will be able to talk to someone”). We have been inseparable friends and travel companions ever since – everywhere from laying topless on Spanish beaches while you gossip about your newest romance, to having bread and cheese picnics in Retiro Park (Madrid) in the middle of December, to listening to live Fado music at 2am on a Sunday night in some dive bar in the middle of old-town Lisbon, to dancing in gay pride parades in Stiges. Thank you for showing me the world of “couch-surfing” and the art of living out of a backpack. You have this insatiable thirst for travel, people, language and culture – you make friends everywhere you go and your positive energy is contagious. Keep spreading your good nature and uniqueness my little love child – I can’t wait to see the amazing things you are going to contribute to the world. See you in Latin America!
To the Salvat family: I remember when I arrived in Barcelona. I had stuffed my life into two suitcases and a backpack and came out of the “arrivals” section of the airport. Fifteen minutes later, after seeing no sign of Santi, I started to panic… “I just got off a 15 hour, $800 flight from California in which I left my life behind to come live with a family who I found on an “au-pair” website whom which I have never met. Am I crazy?” Just then, Santi shows up like a knight in shining armor with big Spanish hugs, kisses, and said he couldn’t find parking…and I breathed a huge sigh of relief. With all the horror stories I have heard about Au Pairs having the most awful families, I must have gotten really lucky. From the moment I entered their home I was treated like a member of the family, like I was their oldest daughter. I had the easiest job in the world watching Nuria and Laia everyday (the most independent girls and their English is incredible for their ages). And most importantly, I was given plenty of time and freedom to go to school, hang out with friends and travel – the perfectly balanced Au-Pair life. I couldn’t have asked for a more perfect family or a more perfect experience….I know I will be telling my kids the story one day, “You know, when I was in my early 20s I went to go live with a family in Spain for year. The girls are grown now but I will never forget the time that…”
To Escuela Mediterraneo: I feel like my Spanish language school was my second home because I was there so much (20 hours a week for a year, I was pretty much living there!) In regards to language schools in Barcelona, Escuela Mediterraneo is known as the “cheap school” which is why a lot of foreigners choose it over big names like “International House.” However, walking into Don Quijote, another well-known language school in BCN, I felt overwhelmed by the two stories of classrooms, with a garden and large lounge area in the back, and the upscale bathrooms…I would choose my small, homey, seven classroom Escuela Mediterraneo any day! But, aside from cost and esthetics, Escuela Mediterraneo has been an outstanding language school and that is all thanks to the incredible teachers. Passionate about their jobs, the professors at EM are kind and patient and always put the student first. Thank you all for all your hard work and helping me get to where I am today with my Spanish.
Well, it’s about time for this mariposa to hop on her plane back to the states…it’s pretty crazy to think it’s been an entire year. Although I am sad to be leaving the friends I’ve made and the family I have lived with, I also I feel as though I have accomplished what I came here to do. I have done more in this year alone than I feel I have done in my whole life – I have traveled to more European cities than I can count on my fingers, have completely blended myself into a foreign culture, have done a lot of self-discovery about who I am and who I want to be…oh, and also learned a bit of Spanish along the way. Thanks for everything Barcelona, you have been quite the adventure. ¡Adéu!
“Travel is at its most rewarding when it ceases to be about your reaching a destination and becomes indistinguishable from living your life.” Paul Theroux”

One thought on “La Despedida de Mi Querida Barcelona

  1. I can't find words to describe my feelings at the exact time of your hopping on the plane back home. Even though it is a blog which made cry and cry(..), it also gave me smiles and laughters. You deserved this great year and many more adventures are waiting for you along the way! Hasta pronto chica!

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